Mitos y verdades de la toxoplasmosis

 en Gatos

En clínica veterinaria Argos queremos desmitificar la toxoplasmosis. Sabemos que es un tema que preocupa a las mujeres con gatos cuando se quedan embarazadas. Además, suele ser una de las justificaciones más recurrentes a la hora de abandonar a los gatos domésticos. Para que esto no siga ocurriendo, hemos decidido dar todos los detalles sobre esta enfermedad y su relación real con los felinos.

¿Qué es la toxoplasmosis?

Se trata de una enfermedad infecciosa producida por el parásito Toxoplasma gondii. Es de los más comunes del mundo y suele adquirirse principalmente por un motivo: ingerir una carne contaminada que no esté bien cocinada o incluso una fruta o verdura mal lavada. En cambio, el porcentaje de gatos que causan la transmisión a los humanos es infinitamente inferior.

Los síntomas son similares a los de la gripe, aunque hay personas que ni siquiera son conscientes de que la tienen al no presentar sintomatología. Sin embargo, en individuos con un sistema inmunitario débil y en los bebés sí pueden darse graves complicaciones.

El mito del gato

Para la mayoría de la gente es muy común relacionar directamente estos tres factores: embarazadas, gatos y toxoplasmosis. Sin embargo, para que esto ocurra debe darse un hecho fundamental: el primero en contraer la enfermedad ha de ser el gato. Además, la transmisión solo se produce de animal a persona. Con una excepción: que una madre contagiada se la transfiera al bebé durante la gestación.

Digámoslo de otra forma: los gatos no portan el parásito en sí mismos; deben contagiarse primero. Lo que sí es cierto es que, si nuestra mascota se infecta, pasará a sus heces. Y si las manipulamos sin guantes y luego nos acercamos las manos a nariz o boca, sí habrá un riesgo de contagio real.

Por tanto, lo fundamental es mantener a nuestro gato bien cuidado. No debemos dejar que durante el embarazo cace pequeñas presas o ingiera carne cruda. Si normalmente lo alimentamos con latas o pienso, es prácticamente imposible que aparezca el parásito, ni en él ni en nosotros o nuestro bebé. Y, lógicamente, nunca debemos coger sus heces sin guantes o una pala.

Toxoplasmosis gatos

Ahora bien, si sospechamos que nuestra mascota está infectada, debemos llevarla al veterinario para que le haga un chequeo completo. En caso de confirmarse el contagio, le recetará unos antibióticos concretos para que la infección acabe en un breve plazo de tiempo. Hay que tener en cuenta que el parásito tarda en incubarse en las heces de 24 a 48 horas tras la infección. Por ello, es muy importante mantener el arenero limpio, usando para su correcta desinfección agua caliente y lejía. Con los antibióticos y las recomendaciones que estamos dando, es muy improbable que nos contagie, pues el gato solo puede transmitir el parásito en un periodo de tiempo bastante breve. ​

Por otro lado, si no se han tomado las medidas higiénicas necesarias y pensamos que nos podemos haber contagiado, debemos acudir a nuestro médico para que nos haga una analítica y podamos salir de dudas. En caso de salir positivo, el tratamiento es igualmente con antibióticos. Por último, hay que saber que, durante el primer trimestre de embarazo, el riesgo del contagio al bebé es mucho menor que si la gestación está en un estado más avanzado.

En otras palabras: el gato no es un peligro en absoluto para ninguna mujer embarazada siempre y cuando sea doméstico, esté bien cuidado y se tenga una higiene básica en casa. En nuestra clínica veterinaria Argos creemos que la desinformación es la culpable de muchos abandonos totalmente innecesarios. Para evitarlos, estaremos encantados de resolver esta y otras preguntas relacionadas con el mundo animal.

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