Mi perro tiene un prolapso de la glándula lagrimal (ojo de cereza)
Lo más importante de este artículo
- El ojo de cereza es el nombre popular del prolapso de la glándula lagrimal: una masa rosada visible en la esquina interna del ojo que aparece cuando la glándula se desplaza de su posición.
- No desaparece solo: el tratamiento de elección es quirúrgico, y cuanto antes se actúe, mejor es el pronóstico.
- La glándula nunca debe extirparse: su función lagrimal es fundamental para la salud ocular a largo plazo.
- La recuperación tras la cirugía es generalmente completa en 2 a 4 semanas con los cuidados postoperatorios adecuados.
El prolapso de la glándula lagrimal en perros, más conocido como «ojo de cereza«, es un problema ocular que ocurre más de lo que nos imaginamos y que puede provocar molestias y poner en peligro el bienestar del animal si no se trata a tiempo. A lo largo de las siguientes líneas, vamos a contarlo todo sobre el prolapso de la glándula lagrimal de la membrana nictitante y cómo podemos solucionarlo.

¿Qué es el prolapso de la glándula lagrimal u ojo de cereza?
Los perros tienen una estructura ocular llamada tercer párpado (también conocido como membrana nictitante), que protege el globo ocular y ayuda a distribuir la lágrima. En la base de este tercer párpado se encuentra una pequeña glándula encargada de producir entre el 30 y el 50% de las lágrimas del ojo, lo que la convierte en una estructura fundamental para la salud ocular del perro.
Cuando esa glándula se inflama o se debilitan los tejidos que la mantienen en su sitio, puede desplazarse hacia fuera, apareciendo como una masa rosada, redondeada y visible en la esquina interna del ojo. A eso lo llamamos prolapso de la glándula lagrimal. Aunque no siempre causa dolor inmediato, sí puede generar molestias, infecciones y lagrimeo continuo, por lo que parecerá que al perro le llora el ojo constantemente.
Síntomas del ojo de cereza en perros
La señal más clara es la aparición de una protuberancia redonda y rosada en la esquina interna del ojo, muy cerca del lagrimal. Cuando vienen a la clínica, muchas personas lo describen como una «bolita de carne» o «ojo rojo» que aparece de un día para otro. Estos son los síntomas más habituales:
| Síntoma | Descripción |
|---|---|
| Masa rosada muy visible | Protuberancia redondeada en la esquina interna del ojo |
| Lagrimeo constante | El ojo parece llorar constantemente por la alteración en la distribución de la lágrima |
| Enrojecimiento del ojo | Irritación e inflamación en la zona del tercer párpado y alrededor del ojo |
| Picor constante | El perro se frota el ojo con la pata o contra los muebles, lo que puede empeorar la irritación |
| Sensibilidad a la luz | El perro evita la luz directa o guiña el ojo afectado con frecuencia |
| Secreciones oculares | Si hay infección pueden aparecer legañas o secreciones amarillentas o verdosas |
Ante cualquier cambio en el aspecto del ojo de tu perro, lo más recomendable es acudir al veterinario cuanto antes. Actuar en los primeros días ayuda a que el pronóstico sea lo más positivo posible.
¿Qué razas tienen más riesgo de sufrir ojo de cereza?
El prolapso suele tener un componente hereditario, por lo que algunas razas son más propensas a sufrirlo. En general, los perros menores de 2 años tienen más riesgo, ya que sus tejidos aún no han alcanzado su madurez estructural completa. Estas son las razas con mayor predisposición:
| Raza | Nivel de riesgo | Edad más frecuente |
|---|---|---|
| Bulldog inglés y francés | Muy alto | Menos de 1 año |
| Cocker Spaniel americano | Muy alto | Menos de 1 año |
| Beagle | Alto | Menos de 2 años |
| Shih Tzu y Lhasa Apso | Alto | Menos de 2 años |
| Shar-Pei | Alto | Menos de 2 años |
| Boston Terrier | Moderado-alto | Menos de 2 años |
Si tu perro pertenece a alguna de estas razas, es especialmente importante revisar sus ojos una vez por semana desde cachorro e incluir la exploración ocular en cada visita veterinaria.
¿Por qué se produce el prolapso de la glándula lagrimal?
La causa principal de la aparición del prolapso es una debilidad congénita del tejido conectivo que ancla la glándula a la órbita ocular. Cuando ese tejido no es suficientemente firme, la glándula se desplaza hacia fuera con facilidad, especialmente durante los primeros meses de vida del perro, cuando los tejidos aún no han alcanzado su madurez.
Además del componente hereditario, existen otros factores que pueden desencadenar o favorecer el prolapso: traumatismos en la zona ocular, infecciones que inflamen los tejidos del tercer párpado y alteraciones a nivel anatómico que generen presión sobre la glándula. En algunos casos, el prolapso aparece de forma espontánea sin que exista un desencadenante claro.
Un dato importante: los perros que desarrollan ojo de cereza en un ojo tienen una mayor probabilidad de desarrollarlo también en el otro con el tiempo, aunque no ocurra de forma simultánea.
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¿Cuál es el tratamiento del ojo de cereza en perros?
El prolapso de la glándula lagrimal no se resuelve por si solo. El tratamiento de elección es quirúrgico y consiste en reposicionar la glándula en su sitio original y fijarla con suturas para que no vuelva a desplazarse. Esta intervención, que se realiza bajo anestesia general, permite conservar la función lagrimal y prevenir complicaciones a largo plazo.
Es fundamental entender que la glándula nunca debe extirparse, ya que eliminarla priva al ojo de una fuente esencial de lágrimas y puede derivar en una queratoconjuntivitis seca (ojo seco crónico), una enfermedad que requiere tratamiento de por vida y que puede provocar úlceras corneales y pérdida de visión a medio plazo. La técnica quirúrgica correcta es siempre la reposición y fijación, nunca la extirpación.
En los casos más leves y muy recientes, el veterinario puede valorar un tratamiento antiinflamatorio tópico para reducir la inflamación y observar la evolución durante unos días, pero suele ser una solución temporal, ya que si la glándula se prolapsa de nuevo, la cirugía será totalmente necesaria.
¿Cuánto tarda en recuperarse un perro tras la operación?
La recuperación tras la cirugía de reposición es generalmente favorable. Durante las primeras 2 a 4 semanas el perro suele llevar un collar isabelino para evitar que se frote el ojo operado, y se le aplicarán los colirios y medicación que indique tu veterinario de confianza. Es importante seguir el protocolo postoperatorio al pie de la letra, ya que el riesgo de que la glándula vuelva a desplazarse es mayor en las primeras semanas.
Las revisiones postoperatorias son fundamentales para confirmar que la glándula permanece en su posición y que no hay signos de infección. La mayoría de los perros tratados quirúrgicamente se recuperan al 100% y sin secuelas si se actúa a tiempo y se siguen las indicaciones del veterinario.
¿Qué pasa si no se trata el ojo de cereza?
Queremos dejar este tema bien claro, ya que dejar el prolapso sin tratar tiene consecuencias para la salud ocular del perro. En las primeras semanas, la glándula expuesta suele irritarse e inflamarse, lo que reduce su capacidad de producir lágrimas con normalidad. Con el tiempo, esa sequedad provoca úlceras corneales, opacidad de la córnea y, en los casos más avanzados, pérdida parcial o total de la visión.
Además, una glándula prolapsada y sin tratar es más susceptible a infecciones secundarias que complican el cuadro y hacen más difícil la intervención quirúrgica posterior. Cuanto más tiempo pase desde la aparición del prolapso hasta el tratamiento, peor es el pronóstico funcional de la glándula.

¿Tienes más dudas sobre el ojo de cereza en perros?
¿El ojo de cereza le duele al perro?
No siempre provoca dolor intenso desde el principio, pero sí genera molestias e irritación progresiva. El hecho de que el perro se frote el ojo con frecuencia es una señal clara de incomodidad. Si la glándula se inflama o se infecta, el dolor puede volverse más evidente. En cualquier caso, se trata de una condición que afecta a la calidad de vida del animal y que debe tratarse.
¿Puede desaparecer solo sin tratamiento?
En casos muy recientes y leves, puede producirse una reducción temporal de la inflamación que haga que la masa parezca menor. Sin embargo, el prolapso no se resuelve de forma espontánea: la glándula volverá a desplazarse y el problema se mantendrá o empeorará con el tiempo.
¿Se puede operar el ojo de cereza en cachorros?
Sí. De hecho, cuanto antes se realice la intervención, mejor es el pronóstico. La cirugía puede realizarse en cachorros siempre que el veterinario valore que el animal está en condiciones adecuadas para la anestesia. Esperar no mejora la situación y puede complicar la recuperación funcional de la glándula.
¿Puede volver a salirse la glándula tras la operación?
Es posible, aunque no es lo más frecuente cuando la técnica quirúrgica se realiza correctamente. Si se produce una recidiva, puede ser necesaria una segunda intervención. Las revisiones postoperatorias periódicas son importantes precisamente para detectar cualquier signo temprano de recidiva y actuar antes de que el prolapso se consolide de nuevo.
¿El ojo de cereza puede afectar a los dos ojos?
Sí. Aunque puede aparecer inicialmente en un solo ojo, los perros con predisposición genética tienen una probabilidad elevada de desarrollarlo también en el otro ojo con el tiempo. No siempre ocurre de forma simultánea; en muchos casos el segundo ojo se ve afectado semanas o meses después del primero.
Si tu perro tiene un bulto en el ojo o cualquier cambio ocular, no esperes a que empeore. En Clínica Veterinaria Argos lo valoramos y te orientamos sobre el mejor tratamiento.
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Veterinario Especialista en Dermatología Canina y Felina | Máster en Anestesiología
Director de Clínica Veterinaria Argos desde hace 30 años.
Comprometido con la medicina veterinaria, especializado en dermatología canina y felina, así como en anestesiología. Participo activamente en congresos nacionales e internacionales para mantenerme al día de las nuevas tendencias y tratamientos.



