Mi gato es epiléptico. ¿Qué puedo hacer?

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La epilepsia en gatos es una enfermedad poco común que puede llegar a ser peligrosa. En sí, el mayor riesgo está relacionado con las consecuencias físicas que pueda tener un ataque, por lo que conviene que tomemos precauciones y medidas que impidan la aparición de brotes. Si tienes un gato epiléptico y quieres ampliar el conocimiento sobre este tema, en clínica veterinaria en Albacete hemos preparado este artículo repasando todos los puntos clave.

¿Cómo se produce la epilepsia en gatos?

La epilepsia es un trastorno neurológico que se manifiesta en forma de crisis. Estas ocurren cuando un grupo de neuronas reaccionan frente a un sobreestímulo eléctrico. Se trata de desequilibrios que no siguen un patrón lógico de aparición en muchos casos, pero que pueden prevenirse, como veremos después.

Gatos con epilepsia | Veterinario

¿Qué tipos de epilepsia puede sufrir un gato?

En sí, hay dos tipos de epilepsia en gatos:

  • Idiopática. Surge sin causa aparente y suele estar relacionada con una predisposición genética.
  • Provocada. El origen está en una enfermedad o un evento accidental que provocó la alteración.

Por otro lado, es posible clasificarlas en dos categorías más en función del lugar en el que se sitúa el desencadenante:

  • Cerebral. Lo más común es que el motivo de la aparición de la enfermedad esté en el cerebro.
  • Extracerebral. Puede deberse a una nutrición deficiente, trastornos metabólicos o una intoxicación.

Hay otras clasificaciones que recurren a criterios y términos distintos, pero esta es la más utilizada. Sea cual sea el caso, resulta primordial que tengamos en cuenta que esta enfermedad puede acompañar a un gato toda la vida. ¿Qué significa esto? Que es posible que aprendamos a convivir con esta condición, pero siempre teniendo cuidado.

Síntomas de un gato epiléptico

Después de que un gato epiléptico sufra un ataque, es muy probable que nuestra mascota sufra otros problemas como:

  • Perdida de la capacidad de andar
  • Falta de apetito
  • Mareos
  • Hiperactividad
  • Nerviosismo
  • Dolor muscular

¿Qué hacer cuando se produce una crisis epiléptica en un gato?

Para saber cómo debemos actuar, es indispensable saber qué hacer y qué no hacer. Lo más importante es mantener la calma para no dar ningún paso en falso, así como que garanticemos que el espacio es seguro para que no se lleve ningún golpe. Durante las crisis, lo más peligroso es que se sitúen en zonas altas, ya que pueden caer y sufrir daños cerebrales.

Gatos epilépticos Albacete

Sí se debe:

  • Proporcionar la medicación (vía rectal) que el veterinario nos indicó.
  • Dejar que se mueva sin sujetarle para no provocarle facturas.
  • Alejar los objetos que tenga a su alrededor para que no se golpee.

No se debe:

  • Administrarle agua o comida, ya que podría ahogarse.
  • Sacarle la lengua, pues no hay riesgo de asfixia.
  • Cogerlo o inmovilizarlo, porque tendrá rigidez muscular.

Todos estos consejos son comunes a todos los casos, pero puede haber excepciones o directrices más específicas. Por ello, es fundamental que acudamos a un veterinario para que nos indique cómo debemos actuar. Los gatos son bastante independientes y ágiles, pero ese instinto se ve mitigado (o incluso desaparece) durante las crisis. En caso de que nuestro gato llegue a lesionarse durante la crisis, es recomendable llevarlo a sesiones de fisioterapia para gatos.

Epilepsia en gatos

¿Cómo prevenir las crisis epilépticas en gatos?

En sí, no existen medios de prevención ni tampoco una cura. Lo que sí podemos identificar son tres pautas para evitar que la enfermedad se desarrolle o, al menos, minimizar el riesgo de aparición:

  • Una alimentación sana y equilibrada, con un contenido adecuado de vitaminas.
  • Mantenerlo alejado de medicamentos y otros productos que puedan intoxicarle.
  • En el momento de la cría, realizar pruebas a los padres para descartar la enfermedad.

Respecto a la cura de la epilepsia en gatos, la ciencia ha avanzado en distintas terapias farmacológicas. Sin embargo, no podemos hablar de solución en sí, pero hay tratamientos. Todos ellos, obviamente, deben ser prescritos por un veterinario, e incluso hay casos en los que solo un profesional los puede administrar.

En definitiva, la epilepsia es una enfermedad que puede tener graves consecuencias en un gato. Para evitarlas, lo mejor es que le acompañemos en todo momento y actuemos de manera rápida y calmada. En nuestra clínica veterinaria Argos nos dedicamos al diagnóstico, seguimiento y tratamiento de esta enfermedad. Puedes venir a vernos si necesitas más información o si tu gato padece esta enfermedad.

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